jueves, 14 de julio de 2016

Pastel de Merluza




El pescado blanco es uno de los alimentos que más me cuesta introducir en mi día a día. Cierto es que al horno con una base de verduras (por ejemplo cebolla, calabacín y pimiento rojo) queda riquísimo, pero no podemos negar que es tedioso a la hora de degustar por el tema de las espinas, y eso que yo tengo suerte porque a mi marido se le da super-bien desmenuzar el pescado y no le desagrada.

Así que pensando posibilidades para incluir pescado en nuestra dieta de forma diferente hice esta receta mezcla de varías que había visto y sinceramente me encantó. Si te gusta la textura de pastel salado suave y cremoso te encantará.

Esta receta ya la he subido a Instagram (@bocados_fit) pero quería ponerla también en el blog porque sé que hay algunas personas que les gusta más este formato.

Ingredientes (4 personas):

  • 1 puerro
  • 1/2 calabacín sin piel
  • 800 gr. de merluza
  • 2 huevos
  • 2 claras (o 3 huevos si no quieres usar claras)
  • 3 cucharadas de tomate frito (mejor si es casero)
  • Sal y pimienta al gusto
  • Aceite para engrasar el molde

Preparación:


Rehogar el puerro y el calabacín previamente troceaditos.

Cocinar la merluza al vapor al micro (puedes usar la vaporera de lekúe) o en una vaporera convencional dejándola un pelín sin hacer.

Batir bien las verduras rehogadas, la merluza limpia (si es que era fresca y traía piel y espinas), los huevos, las claras, el tomate frito, sal y la pimienta al gusto.

Engrasar un molde tipo "plum cake" (yo uso de silicona y así me resulta más fácil desmoldar) y verter la mezcla.

Introducir al horno precalentado 180 grados calor arriba y abajo unos 45 min. o hasta que al pinchar se note cuajado. Sacar del horno y dejar templar. 

Desmoldar con cuidado asegurándose que está bien despegado de las paredes y del fondo haciendo uso de un cuchillo o espátula. 

¡Y listo! 


Acompañado de una buena ensalada queda una cena riquísima y diferente.

¡Espero que lo disfrutéis tanto como yo!




jueves, 23 de junio de 2016

Mi experiencia con el Programa Whole30



Antes de exponeros mi experiencia con el reto Whole30 me gustaría contaros porqué tomé la decisión de empezarlo:
Sigo desde hace tiempo a Ana una chica Técnico Superior en Dietética que va subiendo a Instagram (@nitanhealthynitanfit) sus opiniones, experiencias y formas de ver diversos aspectos de la alimentación. Me interesan mucho sus post porque son claros y te hacen recapacitar sobre asuntos relacionados con la alimentación que quizá nunca te habías planteado. A esto añadimos que mi motivación inicial y mi punto de partida en el ámbito de la alimentación saludable fue el hastag #comelimpio, como cuento en mi primer post: "Sobre mi". Si algo enseña el Programa Whole30 es justamente a COMER LIMPIO, sólo hay que revisar la lista de alimentos incluídos en el plan.
Ana (@nitanhealthynitanfit) empezó a hacer el Whole30 y yo seguía atentamente su evolución, sus comentarios sobre en qué consistía y sus impresiones sobre él. Empecé a investigar sobre el tema, a conocer las reglas del Programa que podéis leer aquí.
Por entonces, hace un mes y pico, me sentía un poco perdida, sin saber realmente qué rumbo tomar en términos de alimentación (en otros temas también, pero esa es otra historia...): si dejar o no los edulcorantes (nunca me han convencido), si seguir un estilo de alimentación bajo en hidratos o seguir con mis desayunos basados en cereales integrales (en forma de tortitas, pan, crepes, o lo que fuese). Andaba perdida...
Todo lo comentado me llevó a decidirme una mañana a intentar hacer un desayuno Whole30 basado en huevos, verduras y fruta (aunque puedes inventar infinidad de combinaciones según tus gustos). Y es así como empezó todo.


Y con este punto de partida en mente, a continuación os listo a modo de puntos mis sensaciones/experiencia: 
  1. He comido mejor: el hecho de tener una lista tan clara sobre qué sí y que no se considera dentro del Whole30 me ha ayudado mucho a planificar mis comidas.
  2. He bebido más agua: principalmente porque he tenido más sed, aunque también porque siempre que he tomado algo en la calle he pedido agua con gas con hielo y limón. Soy fan de siempre de las burbujitas (como le pasaba a mi abuelita María) y del limón, así que esta combinación me fascina, y ya si le estrujas un pelín de limón además de las rodajitas queda... mmmmmm, super refrescante.
  3. He dormido mejor: algunas veces del tirón, cosa que no conseguía desde hace tiempo. Además notaba el sueño desde bien temprano, a las 22:30 ya se me caían los ojos. Antes me acostaba pronto pero con los ojos como platos, con el Whole30 me llegaba el sueño cuál bebe. 
  4. Me he liberado de pensar qué tomar a media mañana y a media tarde: nos han "impuesto" que hay que comer 5 veces al día y esto no tiene porqué ser así. Si haces un desayuno completo puedes llegar bien al almuerzo, con el hambre activa (por supuesto) pero ese hambre está bien sentirla, te hace disfrutar más de la comida. Igual ocurre desde el almuerzo a la cena. Tengo que reconocer que este segundo intervalo se me hacía más largo, pero al final acabas acostumbrándote. De hecho ahora si tomo algo a media tarde, a la hora de la cena no disfruto de esa sensación de hambre que me hace cenar bien, prepara mi cena con amor y entusiasmo, es una sensación muy interesante.
  5. He cambiado mi forma de ver los dulces/bollos/galletas: siempre he sido super-golosa, mientras hacía el Whole30 ni miraba los dulces, llegué a hacer un domingo un macro- bizcocho de chocolate para el cumple de mi hija pequeña, con pepitas de chocolate y ganache de chocolate y nada, ni ganas de pegarle un chupetón a la paleta correspondiente (¡con lo que me gusta a mi el chocolate!). Es una sensación de "libertad" muy placentera, porque te das cuenta que no es que no tengas fuerza de voluntad, sino que lo que comes influye directamente sobre tus deseos, tus antojos y actitud compulsiva con respecto a la comida. En definitiva he experimentado que la fuerza de voluntad, cuando te alimentas bien, no es tan necesaria porque simplemente los dulces no me han apetecido.
  6. He disfrutado  mucho de la comida: de su preparación, sabor y sensación de saciedad cuando comía bien.
  7. He inventado platos nuevos: a veces es complicado salirse de los platos que usualmente preparamos y que sabemos que nos gustan, el hecho de tener claramente identificados los alimentos incluidos en el plan me ha hecho experimentar con ellos, sobre todo en los desayunos, porque a decir verdad el 90% de mis recetas saladas tanto en el blog, como en Instagram (@bocados_fit) como en Facebook (@Bocados fit) son compatibles Whole30.
  8. He ido a los supermercados y al mercado con otra mentalidad: metiendo en la cesta principalmente alimentos no procesados.
  9. He aprendido que se puede vivir sin dulces ni nada que se le parezca: el hecho de hacer la versión ligera de un postre a veces nos puede generar insatisfacciones ya que en muchos casos el sabor no es tan palatable como la versión "original". Aunque este punto cuesta entenderlo es importante cumplirlo puesto que el tomar este tipo de sucedáneos puede llevarnos a desear el "original" si realmente estás "enganchado" a los sabores dulces. Espero más adelante introducirlos, siempre usando los ingredientes más naturales posible y teniendo en mente que el dulce llama al dulce.
  10. He comido lo que realmente quería, por tanto no he tenido que buscar escusas para comer lo que sabía que no me sentaba bien
  11. Mi estado de ánimo mejoró, me he sentido más fuerte psicológicamente y físicamente con más energía.
  12. Al despertar me he sentido ligera y deshinchada, una sensación de comodidad absoluta.
  13. La comida me ha sentado de maravilla: sin hinchazón de abdomen ni flatulencias
  14. He aprendido a disfrutar de tener hambre, para luego saciarla adecuadamente con alimentos no procesados, procedentes directamente del animal, de la mata, del árbol o del mar.
  15. Me he sentido realmente satisfecha conmigo misma por mantener un plan de alimentación que sabía que me sentaba bien.
  16. He perdido un poco de peso (2 kg), no mucho porque he incluido frutas y frutos secos cuando me ha apetecido (dentro de las 3 tomas que contemplan las reglas: Desayuno, Almuerzo y Cena). Igual controlando un poco la cantidad de éstos habría rebajado más, pero ese no era mi principal objetivo.
  17. La comida se ha convertido a la vez para mi en lo más importante y en lo menos. Lo más importante porque a la hora de comer percibía que lo que comía influía directamente en mi estado de ánimo y en lo menos porque, al tener muy claro que quería cumplir los 30 días en Whole30, sabía perfectamente qué quería comer y qué no, sin agobios ni auto-justificaciones sobre si comerte este trocito de esto o de lo otro.
  18. No he pensado en ningún momento que estaba a dieta, porque para mi no lo estaba, ha sido una elección libre, nadie me ha impuesto nada. Al ser una elección libre no me he sentido privada de nada.
  19. He aprendido a diferenciar lo que me sienta bien y lo que no: cuando comes bien tus digestiones son mejores y tus funciones vitales por tanto también.
  20. He conocido un mundo super-interesante, en el que lo que importa no es contar calorías ni verse delgado sino simplemente comer bien y entender que lo que comemos influye directamente en nuestro estado de ánimo y en nuestras sensaciones.


Seguro que os preguntáis si he echado algo de menos, y tengo que decir que sí (no, no son los dulces, jeje), es el disfrutar los fines de semana de una copita de vino o alguna cervecita con mis amigos. Este punto lo tengo que investigar porque al fin y al cabo el alcohol genera en nuestro cuerpo sensaciones parecidas al dulce (azúcar): falta de control, sensación de querer más, euforia... ¿o no es eso lo que siente al tomar un par de copillas? Y todos sabemos que de él no se puede abusar. Este es un tema nuevo que investigar, experimentar y conocer mejor. 

Hoy en día existen infinidad de profesionales, libros, artículos, estudios, etc., que nos pueden ayudar a conocernos mejor y a evolucionar hacia donde queramos. ¿Por qué no hacer uso de ellos?

Bueno y en estos puntos se resume mi experiencia. Os dejo alguna foto de los platos que me he preparado durante el Whole30 , próximamente subiré las recetas.

¿Y ahora qué?, os preguntareis. Ahora en verano intentaré poner en práctica lo aprendido pero debido a los viajes, vacaciones familiares, etc., creo que no podré realizar el Programa con exactitud. Pero a la vuelta de vacaciones (en Septiembre) espero volver a repetirlo, ¿alguien se anima? Si alguien se anima, le insto a que investigue y pregunte si tiene alguna duda a algún especialista en Nutrición. Cualquier otra pregunta que os surja con respecto al plan no dudéis en preguntarme, si puedo, estaré encantada de contestarla.



jueves, 26 de mayo de 2016

Pollo Tikka Masala



Esta receta ya la he subido alguna vez a: Instagram (@bocados_fit) o Facebook (@Bocados fit), no os olvidéis de revisar esas cuentas, en ellas cuelgo muchas recetas del día a día. Aún así, creo que merece la pena dejar constancia de ella en el blog para que podáis encontrarla más fácilmente.

A mi me flipan estos sabores hindúes, el curry y el pollo hacen unas migas perfectas y ya con la cremosidad que le aporta la leche queda... mmmmmm 

Esta no es la receta original pero sale riquísimo, es facilísima y sana.

Ingredientes (3 personas):

  • 2 dientes de ajo
  • 1 cebolla
  • 1 pimiento verde 
  • 1 bandeja de pechugas de pollo (600 gr. aprox., yo lo compro de corral)
  • 200 gr. de tomate frito (mejor casero, en los espaguetis con salsa boloñesa tenéis os la receta que yo hago)
  • 200 gr. de la leche que uses (yo usé de almendra casera), la cantidad de leche depende un poco de si queréis la salsa más espesa o más líquida, yo el día que hice la foto le puse sólo 150 gr. (porque no me quedaba más), por eso me salió la salsa más densa.
  • 2 cucharadas de curry, 1 cucharada de cúrcuma (opcional), una pizca de comino, aceite de oliva y sal. 

Preparación:


Mientras se tiempla en una sartén grande aceite (poco aceite pero que cubra toda la sartén), pelar y trocear el ajo, la cebolla y el pimiento (como a tamaño de una uña aprox). Pochar bien. 

Incorporar el pollo, salar y rehogar bien hasta dorar un poco. Añadir el curry y la cúrcuma (opcional) e integrar bien. 

Agregar el tomate frito, la leche y el comino, remover bien y deja cocinar todo unos 8-10 minutos (hasta que el pollo se haga por completo), removiendo de vez en cuando. ¡Y listo! 

Si lo acompañáis con arroz de coliflor... queda "delicious".

Animaos a prepararlo, ¡os encantará!


miércoles, 11 de mayo de 2016

Rollitos de espinacas rellenos

Hace mucho tiempo que quería compartir esta receta con vosotros porque es muy rica, muy versátil, vistosa y fácil. Lo único que necesitáis es una buena sartén antiadherente y los ingredientes, claro.



Ingredientes (1 persona):

  • 4 claras de huevo (o 1 huevo y 2 claras, o 2 huevos)
  • Un puñado de espinacas sin tallo 
  • Sal, pimienta, ajo/cebolla en polvo (yo prefiero la cebolla)
  • Posibles rellenos:
    • Relleno 1: mostaza untada, salmón ahumado y alcaparras bien escurridas.
    • Relleno 2: ventresca de atún, tomate seco (previamente hidratado en agua caliente) y pimiento morrón en tiras bien escurrido.
    • Relleno 3: pavo en lonchas, pepino troceadito, tomate finamente picado y queso fresco batido (aliñado con mostaza y sal) untado en el fondo.

Preparación:


Batir todo bien con la batidora (claras, espinacas y especies). 

Calentar una sartén mediana antiadherente con un chorro de aceite de oliva extendido con una servilleta. La sartén ha de estar bien caliente (sin llegar a quemarse el aceite).

Verter mitad de la mezcla entendiéndola bien a golpe de muñeca sobre todo el fondo (a modo de crep) y cocinar a fuego medio. Dar la vuelta cuando se despegue de los bordes y esté bien cocida. Yo me aseguro que se despega bien del fondo usando una lengua de cocina de silicona y le doy la vuelta con un plato como si fuese una tortilla de patatas. Cocinar un rato más por el otro lado y listo. Sacar y reservar.

Añadir un poco más de aceite a la sartén, extendiéndolo de nuevo haciendo uso de una brocha de cocina o papel absorbente.

Mover bien el resto de la mezcla (por si mientras se hace la primera se posa parte de la fibra de las espinacas en el fondo) y verterla sobre la sartén, repitiendo el procedimiento utilizado con la primera tortita.

Rellenar al gusto sólo la mitad de la tortita para que al enrollarla quede el relleno bien dentro del rollito. Enrollar empezado desde el borde por el que existe relleno. Presentar cortando el rollito por la mitad. 

Posible relleno (en los ingredientes doy otras opciones): untar la mitad de la tortita con mostaza, poner una loncha de salmón a lo largo y añadir encima una fila de alcaparras bien escurridas, enrollar y listo.


Estoy segura que si hacéis esta receta repetiréis. Me encanta cuándo compartís en vuestra red social favorita vuestras elaboraciones siguiendo una de mis recetas, es lo que me da más ánimos para seguir. 

Que disfrutéis comiendo sano, variado, bonito y rico es el objetivo de este blog y de mi página de Facebook (Bocados fit) e Instagram (bocados_fit) en las que subo muchas otras recetas.


viernes, 15 de abril de 2016

Tarta de manzana facilísima

¡Aprobé el examen que os comentaba en el último post!, así que muy contenta y deseando volver por aquí para enseñaros com más detalle mis recetas preferidas. No os olvidéis que en facebook (@Bocados fit) y en Instagram (@Bocados_fit) cuelgo también recetas casi todos los días.  

La receta que os muestro hoy es facilísima, muy vistosa y super-sana. Siempre os digo lo mismo probad a hacerla, merece la pena, os sorprenderá.

Ingredientes (8 raciones):


Para la tarta:
  • 3 manzanas grandecitas
  • 60 gramos de coco rallado
  • 60 gramos de almendra molida
  • Canela al gusto (yo pongo 2 cucharadas porque me encanta, pero si no te gusta tanto pon sólo 1)
  • 2 huevos
  • 10 claras (si no te gusta usar tantas claras sueltas pon 4 huevos y 4 claras)
  • 1 cucharadita de levadura en polvo
  • 5 gr. de stevia pura (o 5 sobrecitos), puedes endulzar con lo que prefieras aunque para mi gusto también está rico sin endulzar. Si usas azúcar moreno yo pondría 5 cucharadas y si usas miel 5 cucharaditas de postre
  • Una pizca de sal
  • Aceite para engrasar el molde o la sartén (yo uso sartén)
Para la cobertura
  • 3 cucharadas de mermelada de melocotón o albaricoque sin azúcar
  • 4 cucharadas de agua
  • Gelatina (opcional)

Preparación:


Precalentar el horno a 180º. 

Pelar 2 manzanas y reservar la restante para adornar. Batir esas dos manzanas junto con el resto de los ingredientes. Engrasar bien por todas partes un molde o sartén con aceite de oliva. Si el molde no es de silicona aconsejo forrarlo de papel vegetal (yo uso una sartén antiadherente toda de metal, sin ningún plástico - Le Crouset). Verter sobre el molde la mezcla batida previamente. 

Pelar, cortar en cuartos y luego en rodajas la manzana restante. Distribuir las rodajitas "con arte" haciendo un circulo exterior con las más grandes y luego otro interior con las más pequeñas, montando una sobre otra.



Introducir en el horno durante aproximadamente 50-60 minutos o hasta que observes que los bordes se despegan del molde. Depende un poco de si te gusta más jugosa o más tostada. Si te gusta jugosa ten cuidado de que no se te seque demasiado.

Sacar del horno (cuidado con el asa de la sartén porque achicharra) y dejar templar. Desmoldar.

Por último, aclarar 3 cucharadas colmadas de mermelada con un poco de agua, calentar hasta que hierva y se evapore un poco el agua batiendo bien con unas varillas. Extender el jarabe resultante por encima de la tarta. También podrías calentar el agua con la mermelada y luego incorporar 1 cucharada de gelatina en polvo o 2 láminas previamente en remojo, removiendo bien con varillas antes de distribuirla por encima de la tarta. Ésto último hará que la cobertura quede gelatinosa.

Dejar enfriar en la nevera.


Y ahora, prepárate un te o un café calentito y ¡disfruta de un trocito de tarta delicioso sin remordimientos!