viernes, 16 de septiembre de 2016

Paté de aceitunas y Paté de zanahorias


¿Tienes una comida con amigos y no sabes qué llevar?, o ¿tienes un picoteo en casa y quieres preparar algo sano y ligero pero que a la vez guste a todos? Estos patés son dos fantásticas opciones, yo los llevé a una comida familiar y gustaron a todos, ¡incluso a los niños!.

Hace tiempo que tenía ganas de probar a hacer algún paté con base vegetal y con mucho sabor, buscando en Internet encontré muchas recetas interesantes (¡la magia de la red!), tenía claro que quería que uno tuviese de base zanahoria y otro aceitunas y finalmente los preparé como cuento a continuación y ¡fueron éxito total!

Ingredientes (para 15 comensales, ¡cunden mucho!):


Paté de aceitunas negras:
  • 130 gr de aceitunas negras sin hueso (escurridas)
  • 10 gr de alcaparras (escurridas)
  • 1 lata pequeña de anchoas (escurridas)
  • 1 diente grande de ajo pelado (si se te repite mucho elimina el brote interior)
  • Una lata de atún al natural (escurrido)
  • 20 gr. de aceite de oliva
  • Pimienta negra, romero, albahaca y sal al gusto
Paté de Zanahorias:
  • 3 zanahorias grandes
  • 2 dientes de ajo pelados (si se te repite mucho elimina el brote interior)
  • 1 chorro de aceite de oliva
  • 1 puñado de tu fruto seco preferido, yo puse nueces porque para mi gusto le va muy bien a los platos salados 
  • albahaca, orégano y sal al gusto

Preparación:


Más fácil imposible: para el de zanahorias cuece al vapor, en agua hirviendo o al micro (como prefieras) las zanahorias hasta que estén blanditas.

Para ambos: procesa/bate bien todos los ingredientes (el de zanahoria con las zanahorias cocidas) y presenta como más te guste. Yo en esta ocasión utilicé estos cuencos naranjas tan bonitos que compré en una tienda de regalos y decoración en La Malagueta (Málaga) que tiene cosas ideales, la tienda se llama La Azalea.


Para degustar puedes cortar bastones de zanahorias, pimientos rojos, apio o cualquier verdura que te apetezca. Para los que consumen pan están riquísimos con grisines italianos o con tostas para paté. Otra idea para acompañarlos son los famosos Thins de Bimbo tostados y partidos en cuatro. Yo en esta ocasión los puse con bastones de zanahoria y apio y tostas wasa.













 

miércoles, 17 de agosto de 2016

Crema de chocolate y calabaza



Después de hacer el Programa Whole30 en el que algún día desayuné una especie de "yogurt" de coco hecho a base de chocolate puro, leche de coco y gelatina, me quedé dándole vueltas a este concepto de postre en la cabeza.

Yo uso la leche de coco de lata no la de bote de litro, en concreto esta: 
https://www.goyanativo.com/productos/leche-de-coco-goya.aspx
que encuentro en Carrefeur y El Corte Inglés, cuyos ingredientes son sólo leche de coco y agua.

Dicho "yogurt" de coco estaba rico, pero sinceramente demasiado amargo, además al postre le faltaba suavidad y un toque meloso. Y pensando, pensando, me dije: "si el Brownie de Calabaza me queda tan rico... ¿por qué no probar a introducir calabaza en la receta del "yogurt" de coco?"

Pensado y hecho. Así me salió esta receta que queda deliciosa, la textura es mmmmm, de verdad, tenéis que probarla.

Ingredientes (8 vasitos):

  • 7 hojas de gelatina o si eres vegetariano un sobre de agar-agar (mira las instrucciones sobre cómo trabajar con él)
  • 1 lata (400 ml.) de leche de coco (puedes usar la leche que quieras)
  • 400 ml de leche de almendras (puedes usar la leche que quieras, yo puse de almendras, seguro que con leche de avellanas también queda riquísimo)
  • 6-7 cucharadas (según seas más o menos chocolatera) de chocolate puro en polvo (yo uso el de Chocolates Valor)
  • 250 gr. de calabaza cocida (cada uno puede utilizar el método de cocción que prefiera, yo metí la calabaza a trozos medianos en la vaporera lekue unos 4 min. al micro a potencia máxima, pero puedes cocerla al horno o en la candela en una vaporera tradicional)
  • Endulzante de tu preferencia (yo no le pongo nada, la calabaza para mi es un endulzante maravilloso)

Preparación:


Poner a remojo en agua fría las 7 láminas de gelatina intentando que queden lo más separadas posible, para que no se peguen unas con otras (si se pegan un poco no pasa nada).

En un cazo hondo, poner a calentar  a fuego medio las leches (puedes usar sólo de un tipo, lo que supondría 800 ml. en total).

Una vez la leche esté templada (sin llegar a hervir), añadir el chocolate en polvo, el endulzante (opcional, yo no puse) y la calabaza cocida. Batir bien todo con la batidora de brazo (en Málaga la llamamos minipimer) hasta que la calabaza se integre por completo (ten cuidado de no dejar en el fondo trozos de calabaza sin batir).

Una vez esté todo triturado, mantener la mezcla a fuego medio (sin llegar a hervir). Escurrir las hojas de gelatina y añadirlas a la mezcla, batiendo todo muy bien de nuevo hasta que no quede ningún grumo.

Retirar del fuego y repartir en vasitos de yogurt o cuencos haciendo uso de un colador (pide ayuda si te resulta complicado sujetar el colador mientras repartes la mezcla en los vasitos) para evitar que caigan posibles hebrillas de calabaza que hayan quedado.

Dejar templar antes de introducir en la nevera. Tapar con papel film y reservar en la nevera unas 4-5 horas antes de disfrutar.



Resumiendo: remojar gelatina, calentar leche, incorporar chocolate y calabaza cocida, batir bien, añadir gelatina colada, volver a batir bien, distribuir en vasitos con ayuda de un colador, enfriar y disfrutar. 

Más fácil imposible. 

No tengas miedo de cocinar ninguna de mis recetas, son todas facilísimas y aunque a la primera te cueste cuando la disfrutes, repetirás y a la segunda te saldrá de maravilla.

Y si tienes cualquier duda puedes preguntarme por aquí, por Instagram (@bocados_fit) o Facebook (@Bocadosfit)

¡Espero que os guste!









martes, 2 de agosto de 2016

Gazpacho ligero

Seguro que la mayoría de vosotros tiene su propia receta de gazpacho pero siendo yo malagueña y ser el Gazpacho un plato tan Andaluz y tan delicioso en verano, no quería dejar de poner mi receta, que es la que mi madre me enseñó pero en versión ligera.

La receta original de mi madre lleva pan, pero yo prefiero no ponerle, en casa nos sabe igualmente riquísimo.



Ingredientes (4 personas):

  • 1 kg. de tomates (yo uso tomate pera)
  • 1/2 de pimiento verde
  • 1 diente de ajo 
  • 1/4 de pepino mediano sin semillas
  • 20 gr. de vinagre (yo pongo de manzana, si no os gusta muy fuerte poned la mitad y luego podréis rectificar si se ha quedado flojo, a mi es que me encanta el vinagre)
  • 1,5 cdta de café (de las pequeñitas no de las de postre) de sal baja en sodio (ayuda a no retener líquidos)
  • 150 ml. de agua fría.
  • 15 gr. de aceite de oliva virgen (el aceite es muy sano pero tiene muchas calorías así que hay que cuidar la cantidad que se usa)
  • Para la guarnición: 1 tomate, 1/2 pimiento, 1/4 de pepino y 1/2 cebolla.

Preparación


Lavar, quitar el punto de inserción con la rama y cortar por la mitad los tomates. Lavar y cortar por la mitad el trozo de pimiento. Quitar la piel al diente de ajo. Pelar el trozo de pepino y quitar las semillas. 

Si vas a usar un procesador (tipo vaso americano o thermonix): bate todo excepto el aceite unos 3 minutos a potencia máxima. Cuando obtengas la textura deseada (a nosotros nos gusta fino), bajar la potencia a la mitad y por el bocal ir vertiendo poco a poco el aceite para ligarlo bien con el gazpacho. Si te gusta más líquido, añade más agua y vuelve a batir para integrar. Rectificar de sal y vinagre.

Si no dispones de un procesador o prefieres hacerlo por el método tradicional: introducir en un cuenco hondo u ollita todos los ingredientes incluido el aceite. Bate bien y luego pasa por el chino o pasapurés para eliminar todas las pielecitas de las verduras. Si te gusta más líquido, añade más agua  y vuelve a batir para integrar. Rectificar de sal y vinagre.

Como guarnición pelar y picar chiquitito el tomate, el trozo de pimiento, el trozo de pepino (sin semillas) y el trozo de cebolla.

Guardar en la parte más fría de la nevera. 

Servir frío en un cuenco o plato hondo acompañado de la guarnición. 

Estoy segura que será todo un éxito y que nadie notará que no lleva pan.




jueves, 14 de julio de 2016

Pastel de Merluza




El pescado blanco es uno de los alimentos que más me cuesta introducir en mi día a día. Cierto es que al horno con una base de verduras (por ejemplo cebolla, calabacín y pimiento rojo) queda riquísimo, pero no podemos negar que es tedioso a la hora de degustar por el tema de las espinas, y eso que yo tengo suerte porque a mi marido se le da super-bien desmenuzar el pescado y no le desagrada.

Así que pensando posibilidades para incluir pescado en nuestra dieta de forma diferente hice esta receta mezcla de varías que había visto y sinceramente me encantó. Si te gusta la textura de pastel salado suave y cremoso te encantará.

Esta receta ya la he subido a Instagram (@bocados_fit) pero quería ponerla también en el blog porque sé que hay algunas personas que les gusta más este formato.

Ingredientes (4 personas):

  • 1 puerro
  • 1/2 calabacín sin piel
  • 800 gr. de merluza
  • 2 huevos
  • 2 claras (o 3 huevos si no quieres usar claras)
  • 3 cucharadas de tomate frito (mejor si es casero)
  • Sal y pimienta al gusto
  • Aceite para engrasar el molde

Preparación:


Rehogar el puerro y el calabacín previamente troceaditos.

Cocinar la merluza al vapor al micro (puedes usar la vaporera de lekúe) o en una vaporera convencional dejándola un pelín sin hacer.

Batir bien las verduras rehogadas, la merluza limpia (si es que era fresca y traía piel y espinas), los huevos, las claras, el tomate frito, sal y la pimienta al gusto.

Engrasar un molde tipo "plum cake" (yo uso de silicona y así me resulta más fácil desmoldar) y verter la mezcla.

Introducir al horno precalentado 180 grados calor arriba y abajo unos 45 min. o hasta que al pinchar se note cuajado. Sacar del horno y dejar templar. 

Desmoldar con cuidado asegurándose que está bien despegado de las paredes y del fondo haciendo uso de un cuchillo o espátula. 

¡Y listo! 


Acompañado de una buena ensalada queda una cena riquísima y diferente.

¡Espero que lo disfrutéis tanto como yo!




jueves, 23 de junio de 2016

Mi experiencia con el Programa Whole30



Antes de exponeros mi experiencia con el reto Whole30 me gustaría contaros porqué tomé la decisión de empezarlo:
Sigo desde hace tiempo a Ana una chica Técnico Superior en Dietética que va subiendo a Instagram (@nitanhealthynitanfit) sus opiniones, experiencias y formas de ver diversos aspectos de la alimentación. Me interesan mucho sus post porque son claros y te hacen recapacitar sobre asuntos relacionados con la alimentación que quizá nunca te habías planteado. A esto añadimos que mi motivación inicial y mi punto de partida en el ámbito de la alimentación saludable fue el hastag #comelimpio, como cuento en mi primer post: "Sobre mi". Si algo enseña el Programa Whole30 es justamente a COMER LIMPIO, sólo hay que revisar la lista de alimentos incluídos en el plan.
Ana (@nitanhealthynitanfitempezó a hacer el Whole30 y yo seguía atentamente su evolución, sus comentarios sobre en qué consistía y sus impresiones sobre él. Empecé a investigar sobre el tema, a conocer las reglas del Programa que podéis leer aquí.
Por entonces, hace un mes y pico, me sentía un poco perdida, sin saber realmente qué rumbo tomar en términos de alimentación (en otros temas también, pero esa es otra historia...): si dejar o no los edulcorantes (nunca me han convencido), si seguir un estilo de alimentación bajo en hidratos o seguir con mis desayunos basados en cereales integrales (en forma de tortitas, pan, crepes, o lo que fuese). Andaba perdida...
Todo lo comentado me llevó a decidirme una mañana a intentar hacer un desayuno Whole30 basado en huevos, verduras y fruta (aunque puedes inventar infinidad de combinaciones según tus gustos). Y es así como empezó todo.


Y con este punto de partida en mente, a continuación os listo a modo de puntos mis sensaciones/experiencia: 
  1. He comido mejor: el hecho de tener una lista tan clara sobre qué sí y que no se considera dentro del Whole30 me ha ayudado mucho a planificar mis comidas.
  2. He bebido más agua: principalmente porque he tenido más sed, aunque también porque siempre que he tomado algo en la calle he pedido agua con gas con hielo y limón. Soy fan de siempre de las burbujitas (como le pasaba a mi abuelita María) y del limón, así que esta combinación me fascina, y ya si le estrujas un pelín de limón además de las rodajitas queda... mmmmmm, super refrescante.
  3. He dormido mejor: algunas veces del tirón, cosa que no conseguía desde hace tiempo. Además notaba el sueño desde bien temprano, a las 22:30 ya se me caían los ojos. Antes me acostaba pronto pero con los ojos como platos, con el Whole30 me llegaba el sueño cuál bebe. 
  4. Me he liberado de pensar qué tomar a media mañana y a media tarde: nos han "impuesto" que hay que comer 5 veces al día y esto no tiene porqué ser así. Si haces un desayuno completo puedes llegar bien al almuerzo, con el hambre activa (por supuesto) pero ese hambre está bien sentirla, te hace disfrutar más de la comida. Igual ocurre desde el almuerzo a la cena. Tengo que reconocer que este segundo intervalo se me hacía más largo, pero al final acabas acostumbrándote. De hecho ahora si tomo algo a media tarde, a la hora de la cena no disfruto de esa sensación de hambre que me hace cenar bien, prepara mi cena con amor y entusiasmo, es una sensación muy interesante.
  5. He cambiado mi forma de ver los dulces/bollos/galletas: siempre he sido super-golosa, mientras hacía el Whole30 ni miraba los dulces, llegué a hacer un domingo un macro- bizcocho de chocolate para el cumple de mi hija pequeña, con pepitas de chocolate y ganache de chocolate y nada, ni ganas de pegarle un chupetón a la paleta correspondiente (¡con lo que me gusta a mi el chocolate!). Es una sensación de "libertad" muy placentera, porque te das cuenta que no es que no tengas fuerza de voluntad, sino que lo que comes influye directamente sobre tus deseos, tus antojos y actitud compulsiva con respecto a la comida. En definitiva he experimentado que la fuerza de voluntad, cuando te alimentas bien, no es tan necesaria porque simplemente los dulces no me han apetecido.
  6. He disfrutado  mucho de la comida: de su preparación, sabor y sensación de saciedad cuando comía bien.
  7. He inventado platos nuevos: a veces es complicado salirse de los platos que usualmente preparamos y que sabemos que nos gustan, el hecho de tener claramente identificados los alimentos incluidos en el plan me ha hecho experimentar con ellos, sobre todo en los desayunos, porque a decir verdad el 90% de mis recetas saladas tanto en el blog, como en Instagram (@bocados_fit) como en Facebook (@Bocados fit) son compatibles Whole30.
  8. He ido a los supermercados y al mercado con otra mentalidad: metiendo en la cesta principalmente alimentos no procesados.
  9. He aprendido que se puede vivir sin dulces ni nada que se le parezca: el hecho de hacer la versión ligera de un postre a veces nos puede generar insatisfacciones ya que en muchos casos el sabor no es tan palatable como la versión "original". Aunque este punto cuesta entenderlo es importante cumplirlo puesto que el tomar este tipo de sucedáneos puede llevarnos a desear el "original" si realmente estás "enganchado" a los sabores dulces. Espero más adelante introducirlos, siempre usando los ingredientes más naturales posible y teniendo en mente que el dulce llama al dulce.
  10. He comido lo que realmente quería, por tanto no he tenido que buscar escusas para comer lo que sabía que no me sentaba bien
  11. Mi estado de ánimo mejoró, me he sentido más fuerte psicológicamente y físicamente con más energía.
  12. Al despertar me he sentido ligera y deshinchada, una sensación de comodidad absoluta.
  13. La comida me ha sentado de maravilla: sin hinchazón de abdomen ni flatulencias
  14. He aprendido a disfrutar de tener hambre, para luego saciarla adecuadamente con alimentos no procesados, procedentes directamente del animal, de la mata, del árbol o del mar.
  15. Me he sentido realmente satisfecha conmigo misma por mantener un plan de alimentación que sabía que me sentaba bien.
  16. He perdido un poco de peso (2 kg), no mucho porque he incluido frutas y frutos secos cuando me ha apetecido (dentro de las 3 tomas que contemplan las reglas: Desayuno, Almuerzo y Cena). Igual controlando un poco la cantidad de éstos habría rebajado más, pero ese no era mi principal objetivo.
  17. La comida se ha convertido a la vez para mi en lo más importante y en lo menos. Lo más importante porque a la hora de comer percibía que lo que comía influía directamente en mi estado de ánimo y en lo menos porque, al tener muy claro que quería cumplir los 30 días en Whole30, sabía perfectamente qué quería comer y qué no, sin agobios ni auto-justificaciones sobre si comerte este trocito de esto o de lo otro.
  18. No he pensado en ningún momento que estaba a dieta, porque para mi no lo estaba, ha sido una elección libre, nadie me ha impuesto nada. Al ser una elección libre no me he sentido privada de nada.
  19. He aprendido a diferenciar lo que me sienta bien y lo que no: cuando comes bien tus digestiones son mejores y tus funciones vitales por tanto también.
  20. He conocido un mundo super-interesante, en el que lo que importa no es contar calorías ni verse delgado sino simplemente comer bien y entender que lo que comemos influye directamente en nuestro estado de ánimo y en nuestras sensaciones.
  21. Mis ciclo menstrual se ha regulado y el síndrome premestrual ha desaparecido, antes de realizar el Whole30 mis ciclos eran completamente irregulares y sufría de incómodos síntomas premestruales (hinchazón, dolor y cambio de humor). Sin embargo, tras realizar el Programa, tanto la periodicidad como dichos síntomas han mejorado hasta el punto de que mi ciclo está siendo exactamente de 28 días (cosa que nunca me ha ocurrido) y no sufro de síntomas premestruales.


Seguro que os preguntáis si he echado algo de menos, y tengo que decir que sí (no, no son los dulces, jeje), es el disfrutar los fines de semana de una copita de vino o alguna cervecita con mis amigos. Este punto lo tengo que investigar porque al fin y al cabo el alcohol genera en nuestro cuerpo sensaciones parecidas al dulce (azúcar): falta de control, sensación de querer más, euforia... ¿o no es eso lo que siente al tomar un par de copillas? Y todos sabemos que de él no se puede abusar. Este es un tema nuevo que investigar, experimentar y conocer mejor. 

Hoy en día existen infinidad de profesionales, libros, artículos, estudios, etc., que nos pueden ayudar a conocernos mejor y a evolucionar hacia donde queramos. ¿Por qué no hacer uso de ellos?

Bueno y en estos puntos se resume mi experiencia. Os dejo alguna foto de los platos que me he preparado durante el Whole30 , próximamente subiré las recetas.

¿Y ahora qué?, os preguntareis. Ahora en verano intentaré poner en práctica lo aprendido pero debido a los viajes, vacaciones familiares, etc., creo que no podré realizar el Programa con exactitud. Pero a la vuelta de vacaciones (en Septiembre) espero volver a repetirlo, ¿alguien se anima? Si alguien se anima, le insto a que investigue y pregunte si tiene alguna duda a algún especialista en Nutrición. Cualquier otra pregunta que os surja con respecto al plan no dudéis en preguntarme, si puedo, estaré encantada de contestarla.