jueves, 23 de junio de 2016

Mi experiencia con el Programa Whole30



Antes de exponeros mi experiencia con el reto Whole30 me gustaría contaros porqué tomé la decisión de empezarlo:
Sigo desde hace tiempo a Ana una chica Técnico Superior en Dietética que va subiendo a Instagram (@nitanhealthynitanfit) sus opiniones, experiencias y formas de ver diversos aspectos de la alimentación. Me interesan mucho sus post porque son claros y te hacen recapacitar sobre asuntos relacionados con la alimentación que quizá nunca te habías planteado. A esto añadimos que mi motivación inicial y mi punto de partida en el ámbito de la alimentación saludable fue el hastag #comelimpio, como cuento en mi primer post: "Sobre mi". Si algo enseña el Programa Whole30 es justamente a COMER LIMPIO, sólo hay que revisar la lista de alimentos incluídos en el plan.
Ana (@nitanhealthynitanfitempezó a hacer el Whole30 y yo seguía atentamente su evolución, sus comentarios sobre en qué consistía y sus impresiones sobre él. Empecé a investigar sobre el tema, a conocer las reglas del Programa que podéis leer aquí.
Por entonces, hace un mes y pico, me sentía un poco perdida, sin saber realmente qué rumbo tomar en términos de alimentación (en otros temas también, pero esa es otra historia...): si dejar o no los edulcorantes (nunca me han convencido), si seguir un estilo de alimentación bajo en hidratos o seguir con mis desayunos basados en cereales integrales (en forma de tortitas, pan, crepes, o lo que fuese). Andaba perdida...
Todo lo comentado me llevó a decidirme una mañana a intentar hacer un desayuno Whole30 basado en huevos, verduras y fruta (aunque puedes inventar infinidad de combinaciones según tus gustos). Y es así como empezó todo.


Y con este punto de partida en mente, a continuación os listo a modo de puntos mis sensaciones/experiencia: 
  1. He comido mejor: el hecho de tener una lista tan clara sobre qué sí y que no se considera dentro del Whole30 me ha ayudado mucho a planificar mis comidas.
  2. He bebido más agua: principalmente porque he tenido más sed, aunque también porque siempre que he tomado algo en la calle he pedido agua con gas con hielo y limón. Soy fan de siempre de las burbujitas (como le pasaba a mi abuelita María) y del limón, así que esta combinación me fascina, y ya si le estrujas un pelín de limón además de las rodajitas queda... mmmmmm, super refrescante.
  3. He dormido mejor: algunas veces del tirón, cosa que no conseguía desde hace tiempo. Además notaba el sueño desde bien temprano, a las 22:30 ya se me caían los ojos. Antes me acostaba pronto pero con los ojos como platos, con el Whole30 me llegaba el sueño cuál bebe. 
  4. Me he liberado de pensar qué tomar a media mañana y a media tarde: nos han "impuesto" que hay que comer 5 veces al día y esto no tiene porqué ser así. Si haces un desayuno completo puedes llegar bien al almuerzo, con el hambre activa (por supuesto) pero ese hambre está bien sentirla, te hace disfrutar más de la comida. Igual ocurre desde el almuerzo a la cena. Tengo que reconocer que este segundo intervalo se me hacía más largo, pero al final acabas acostumbrándote. De hecho ahora si tomo algo a media tarde, a la hora de la cena no disfruto de esa sensación de hambre que me hace cenar bien, prepara mi cena con amor y entusiasmo, es una sensación muy interesante.
  5. He cambiado mi forma de ver los dulces/bollos/galletas: siempre he sido super-golosa, mientras hacía el Whole30 ni miraba los dulces, llegué a hacer un domingo un macro- bizcocho de chocolate para el cumple de mi hija pequeña, con pepitas de chocolate y ganache de chocolate y nada, ni ganas de pegarle un chupetón a la paleta correspondiente (¡con lo que me gusta a mi el chocolate!). Es una sensación de "libertad" muy placentera, porque te das cuenta que no es que no tengas fuerza de voluntad, sino que lo que comes influye directamente sobre tus deseos, tus antojos y actitud compulsiva con respecto a la comida. En definitiva he experimentado que la fuerza de voluntad, cuando te alimentas bien, no es tan necesaria porque simplemente los dulces no me han apetecido.
  6. He disfrutado  mucho de la comida: de su preparación, sabor y sensación de saciedad cuando comía bien.
  7. He inventado platos nuevos: a veces es complicado salirse de los platos que usualmente preparamos y que sabemos que nos gustan, el hecho de tener claramente identificados los alimentos incluidos en el plan me ha hecho experimentar con ellos, sobre todo en los desayunos, porque a decir verdad el 90% de mis recetas saladas tanto en el blog, como en Instagram (@bocados_fit) como en Facebook (@Bocados fit) son compatibles Whole30.
  8. He ido a los supermercados y al mercado con otra mentalidad: metiendo en la cesta principalmente alimentos no procesados.
  9. He aprendido que se puede vivir sin dulces ni nada que se le parezca: el hecho de hacer la versión ligera de un postre a veces nos puede generar insatisfacciones ya que en muchos casos el sabor no es tan palatable como la versión "original". Aunque este punto cuesta entenderlo es importante cumplirlo puesto que el tomar este tipo de sucedáneos puede llevarnos a desear el "original" si realmente estás "enganchado" a los sabores dulces. Espero más adelante introducirlos, siempre usando los ingredientes más naturales posible y teniendo en mente que el dulce llama al dulce.
  10. He comido lo que realmente quería, por tanto no he tenido que buscar escusas para comer lo que sabía que no me sentaba bien
  11. Mi estado de ánimo mejoró, me he sentido más fuerte psicológicamente y físicamente con más energía.
  12. Al despertar me he sentido ligera y deshinchada, una sensación de comodidad absoluta.
  13. La comida me ha sentado de maravilla: sin hinchazón de abdomen ni flatulencias
  14. He aprendido a disfrutar de tener hambre, para luego saciarla adecuadamente con alimentos no procesados, procedentes directamente del animal, de la mata, del árbol o del mar.
  15. Me he sentido realmente satisfecha conmigo misma por mantener un plan de alimentación que sabía que me sentaba bien.
  16. He perdido un poco de peso (2 kg), no mucho porque he incluido frutas y frutos secos cuando me ha apetecido (dentro de las 3 tomas que contemplan las reglas: Desayuno, Almuerzo y Cena). Igual controlando un poco la cantidad de éstos habría rebajado más, pero ese no era mi principal objetivo.
  17. La comida se ha convertido a la vez para mi en lo más importante y en lo menos. Lo más importante porque a la hora de comer percibía que lo que comía influía directamente en mi estado de ánimo y en lo menos porque, al tener muy claro que quería cumplir los 30 días en Whole30, sabía perfectamente qué quería comer y qué no, sin agobios ni auto-justificaciones sobre si comerte este trocito de esto o de lo otro.
  18. No he pensado en ningún momento que estaba a dieta, porque para mi no lo estaba, ha sido una elección libre, nadie me ha impuesto nada. Al ser una elección libre no me he sentido privada de nada.
  19. He aprendido a diferenciar lo que me sienta bien y lo que no: cuando comes bien tus digestiones son mejores y tus funciones vitales por tanto también.
  20. He conocido un mundo super-interesante, en el que lo que importa no es contar calorías ni verse delgado sino simplemente comer bien y entender que lo que comemos influye directamente en nuestro estado de ánimo y en nuestras sensaciones.
  21. Mis ciclo menstrual se ha regulado y el síndrome premestrual ha desaparecido, antes de realizar el Whole30 mis ciclos eran completamente irregulares y sufría de incómodos síntomas premestruales (hinchazón, dolor y cambio de humor). Sin embargo, tras realizar el Programa, tanto la periodicidad como dichos síntomas han mejorado hasta el punto de que mi ciclo está siendo exactamente de 28 días (cosa que nunca me ha ocurrido) y no sufro de síntomas premestruales.


Seguro que os preguntáis si he echado algo de menos, y tengo que decir que sí (no, no son los dulces, jeje), es el disfrutar los fines de semana de una copita de vino o alguna cervecita con mis amigos. Este punto lo tengo que investigar porque al fin y al cabo el alcohol genera en nuestro cuerpo sensaciones parecidas al dulce (azúcar): falta de control, sensación de querer más, euforia... ¿o no es eso lo que siente al tomar un par de copillas? Y todos sabemos que de él no se puede abusar. Este es un tema nuevo que investigar, experimentar y conocer mejor. 

Hoy en día existen infinidad de profesionales, libros, artículos, estudios, etc., que nos pueden ayudar a conocernos mejor y a evolucionar hacia donde queramos. ¿Por qué no hacer uso de ellos?

Bueno y en estos puntos se resume mi experiencia. Os dejo alguna foto de los platos que me he preparado durante el Whole30 , próximamente subiré las recetas.

¿Y ahora qué?, os preguntareis. Ahora en verano intentaré poner en práctica lo aprendido pero debido a los viajes, vacaciones familiares, etc., creo que no podré realizar el Programa con exactitud. Pero a la vuelta de vacaciones (en Septiembre) espero volver a repetirlo, ¿alguien se anima? Si alguien se anima, le insto a que investigue y pregunte si tiene alguna duda a algún especialista en Nutrición. Cualquier otra pregunta que os surja con respecto al plan no dudéis en preguntarme, si puedo, estaré encantada de contestarla.



Mi experiencia con el Programa Whole30



Antes de exponeros mi experiencia con el reto Whole30 me gustaría contaros porqué tomé la decisión de empezarlo:
Sigo desde hace tiempo a Ana una chica Técnico Superior en Dietética que va subiendo a Instagram (@nitanhealthynitanfit) sus opiniones, experiencias y formas de ver diversos aspectos de la alimentación. Me interesan mucho sus post porque son claros y te hacen recapacitar sobre asuntos relacionados con la alimentación que quizá nunca te habías planteado. A esto añadimos que mi motivación inicial y mi punto de partida en el ámbito de la alimentación saludable fue el hastag #comelimpio, como cuento en mi primer post: "Sobre mi". Si algo enseña el Programa Whole30 es justamente a COMER LIMPIO, sólo hay que revisar la lista de alimentos incluídos en el plan.
Ana (@nitanhealthynitanfitempezó a hacer el Whole30 y yo seguía atentamente su evolución, sus comentarios sobre en qué consistía y sus impresiones sobre él. Empecé a investigar sobre el tema, a conocer las reglas del Programa que podéis leer aquí.
Por entonces, hace un mes y pico, me sentía un poco perdida, sin saber realmente qué rumbo tomar en términos de alimentación (en otros temas también, pero esa es otra historia...): si dejar o no los edulcorantes (nunca me han convencido), si seguir un estilo de alimentación bajo en hidratos o seguir con mis desayunos basados en cereales integrales (en forma de tortitas, pan, crepes, o lo que fuese). Andaba perdida...
Todo lo comentado me llevó a decidirme una mañana a intentar hacer un desayuno Whole30 basado en huevos, verduras y fruta (aunque puedes inventar infinidad de combinaciones según tus gustos). Y es así como empezó todo.


Y con este punto de partida en mente, a continuación os listo a modo de puntos mis sensaciones/experiencia: 
  1. He comido mejor: el hecho de tener una lista tan clara sobre qué sí y que no se considera dentro del Whole30 me ha ayudado mucho a planificar mis comidas.
  2. He bebido más agua: principalmente porque he tenido más sed, aunque también porque siempre que he tomado algo en la calle he pedido agua con gas con hielo y limón. Soy fan de siempre de las burbujitas (como le pasaba a mi abuelita María) y del limón, así que esta combinación me fascina, y ya si le estrujas un pelín de limón además de las rodajitas queda... mmmmmm, super refrescante.
  3. He dormido mejor: algunas veces del tirón, cosa que no conseguía desde hace tiempo. Además notaba el sueño desde bien temprano, a las 22:30 ya se me caían los ojos. Antes me acostaba pronto pero con los ojos como platos, con el Whole30 me llegaba el sueño cuál bebe. 
  4. Me he liberado de pensar qué tomar a media mañana y a media tarde: nos han "impuesto" que hay que comer 5 veces al día y esto no tiene porqué ser así. Si haces un desayuno completo puedes llegar bien al almuerzo, con el hambre activa (por supuesto) pero ese hambre está bien sentirla, te hace disfrutar más de la comida. Igual ocurre desde el almuerzo a la cena. Tengo que reconocer que este segundo intervalo se me hacía más largo, pero al final acabas acostumbrándote. De hecho ahora si tomo algo a media tarde, a la hora de la cena no disfruto de esa sensación de hambre que me hace cenar bien, prepara mi cena con amor y entusiasmo, es una sensación muy interesante.
  5. He cambiado mi forma de ver los dulces/bollos/galletas: siempre he sido super-golosa, mientras hacía el Whole30 ni miraba los dulces, llegué a hacer un domingo un macro- bizcocho de chocolate para el cumple de mi hija pequeña, con pepitas de chocolate y ganache de chocolate y nada, ni ganas de pegarle un chupetón a la paleta correspondiente (¡con lo que me gusta a mi el chocolate!). Es una sensación de "libertad" muy placentera, porque te das cuenta que no es que no tengas fuerza de voluntad, sino que lo que comes influye directamente sobre tus deseos, tus antojos y actitud compulsiva con respecto a la comida. En definitiva he experimentado que la fuerza de voluntad, cuando te alimentas bien, no es tan necesaria porque simplemente los dulces no me han apetecido.
  6. He disfrutado  mucho de la comida: de su preparación, sabor y sensación de saciedad cuando comía bien.
  7. He inventado platos nuevos: a veces es complicado salirse de los platos que usualmente preparamos y que sabemos que nos gustan, el hecho de tener claramente identificados los alimentos incluidos en el plan me ha hecho experimentar con ellos, sobre todo en los desayunos, porque a decir verdad el 90% de mis recetas saladas tanto en el blog, como en Instagram (@bocados_fit) como en Facebook (@Bocados fit) son compatibles Whole30.
  8. He ido a los supermercados y al mercado con otra mentalidad: metiendo en la cesta principalmente alimentos no procesados.
  9. He aprendido que se puede vivir sin dulces ni nada que se le parezca: el hecho de hacer la versión ligera de un postre a veces nos puede generar insatisfacciones ya que en muchos casos el sabor no es tan palatable como la versión "original". Aunque este punto cuesta entenderlo es importante cumplirlo puesto que el tomar este tipo de sucedáneos puede llevarnos a desear el "original" si realmente estás "enganchado" a los sabores dulces. Espero más adelante introducirlos, siempre usando los ingredientes más naturales posible y teniendo en mente que el dulce llama al dulce.
  10. He comido lo que realmente quería, por tanto no he tenido que buscar escusas para comer lo que sabía que no me sentaba bien
  11. Mi estado de ánimo mejoró, me he sentido más fuerte psicológicamente y físicamente con más energía.
  12. Al despertar me he sentido ligera y deshinchada, una sensación de comodidad absoluta.
  13. La comida me ha sentado de maravilla: sin hinchazón de abdomen ni flatulencias
  14. He aprendido a disfrutar de tener hambre, para luego saciarla adecuadamente con alimentos no procesados, procedentes directamente del animal, de la mata, del árbol o del mar.
  15. Me he sentido realmente satisfecha conmigo misma por mantener un plan de alimentación que sabía que me sentaba bien.
  16. He perdido un poco de peso (2 kg), no mucho porque he incluido frutas y frutos secos cuando me ha apetecido (dentro de las 3 tomas que contemplan las reglas: Desayuno, Almuerzo y Cena). Igual controlando un poco la cantidad de éstos habría rebajado más, pero ese no era mi principal objetivo.
  17. La comida se ha convertido a la vez para mi en lo más importante y en lo menos. Lo más importante porque a la hora de comer percibía que lo que comía influía directamente en mi estado de ánimo y en lo menos porque, al tener muy claro que quería cumplir los 30 días en Whole30, sabía perfectamente qué quería comer y qué no, sin agobios ni auto-justificaciones sobre si comerte este trocito de esto o de lo otro.
  18. No he pensado en ningún momento que estaba a dieta, porque para mi no lo estaba, ha sido una elección libre, nadie me ha impuesto nada. Al ser una elección libre no me he sentido privada de nada.
  19. He aprendido a diferenciar lo que me sienta bien y lo que no: cuando comes bien tus digestiones son mejores y tus funciones vitales por tanto también.
  20. He conocido un mundo super-interesante, en el que lo que importa no es contar calorías ni verse delgado sino simplemente comer bien y entender que lo que comemos influye directamente en nuestro estado de ánimo y en nuestras sensaciones.


Seguro que os preguntáis si he echado algo de menos, y tengo que decir que sí (no, no son los dulces, jeje), es el disfrutar los fines de semana de una copita de vino o alguna cervecita con mis amigos. Este punto lo tengo que investigar porque al fin y al cabo el alcohol genera en nuestro cuerpo sensaciones parecidas al dulce (azúcar): falta de control, sensación de querer más, euforia... ¿o no es eso lo que siente al tomar un par de copillas? Y todos sabemos que de él no se puede abusar. Este es un tema nuevo que investigar, experimentar y conocer mejor. 

Hoy en día existen infinidad de profesionales, libros, artículos, estudios, etc., que nos pueden ayudar a conocernos mejor y a evolucionar hacia donde queramos. ¿Por qué no hacer uso de ellos?

Bueno y en estos puntos se resume mi experiencia. Os dejo alguna foto de los platos que me he preparado durante el Whole30 , próximamente subiré las recetas.

¿Y ahora qué?, os preguntareis. Ahora en verano intentaré poner en práctica lo aprendido pero debido a los viajes, vacaciones familiares, etc., creo que no podré realizar el Programa con exactitud. Pero a la vuelta de vacaciones (en Septiembre) espero volver a repetirlo, ¿alguien se anima? Si alguien se anima, le insto a que investigue y pregunte si tiene alguna duda a algún especialista en Nutrición. Cualquier otra pregunta que os surja con respecto al plan no dudéis en preguntarme, si puedo, estaré encantada de contestarla.



Mi experiencia con el Programa Whole30



Antes de exponeros mi experiencia con el reto Whole30 me gustaría contaros porqué tomé la decisión de empezarlo:
Sigo desde hace tiempo a Ana una chica Técnico Superior en Dietética que va subiendo a Instagram (@nitanhealthynitanfit) sus opiniones, experiencias y formas de ver diversos aspectos de la alimentación. Me interesan mucho sus post porque son claros y te hacen recapacitar sobre asuntos relacionados con la alimentación que quizá nunca te habías planteado. A esto añadimos que mi motivación inicial y mi punto de partida en el ámbito de la alimentación saludable fue el hastag #comelimpio, como cuento en mi primer post: "Sobre mi". Si algo enseña el Programa Whole30 es justamente a COMER LIMPIO, sólo hay que revisar la lista de alimentos incluídos en el plan.
Ana (@nitanhealthynitanfitempezó a hacer el Whole30 y yo seguía atentamente su evolución, sus comentarios sobre en qué consistía y sus impresiones sobre él. Empecé a investigar sobre el tema, a conocer las reglas del Programa que podéis leer aquí.
Por entonces, hace un mes y pico, me sentía un poco perdida, sin saber realmente qué rumbo tomar en términos de alimentación (en otros temas también, pero esa es otra historia...): si dejar o no los edulcorantes (nunca me han convencido), si seguir un estilo de alimentación bajo en hidratos o seguir con mis desayunos basados en cereales integrales (en forma de tortitas, pan, crepes, o lo que fuese). Andaba perdida...
Todo lo comentado me llevó a decidirme una mañana a intentar hacer un desayuno Whole30 basado en huevos, verduras y fruta (aunque puedes inventar infinidad de combinaciones según tus gustos). Y es así como empezó todo.


Y con este punto de partida en mente, a continuación os listo a modo de puntos mis sensaciones/experiencia: 
  1. He comido mejor: el hecho de tener una lista tan clara sobre qué sí y que no se considera dentro del Whole30 me ha ayudado mucho a planificar mis comidas.
  2. He bebido más agua: principalmente porque he tenido más sed, aunque también porque siempre que he tomado algo en la calle he pedido agua con gas con hielo y limón. Soy fan de siempre de las burbujitas (como le pasaba a mi abuelita María) y del limón, así que esta combinación me fascina, y ya si le estrujas un pelín de limón además de las rodajitas queda... mmmmmm, super refrescante.
  3. He dormido mejor: algunas veces del tirón, cosa que no conseguía desde hace tiempo. Además notaba el sueño desde bien temprano, a las 22:30 ya se me caían los ojos. Antes me acostaba pronto pero con los ojos como platos, con el Whole30 me llegaba el sueño cuál bebe. 
  4. Me he liberado de pensar qué tomar a media mañana y a media tarde: nos han "impuesto" que hay que comer 5 veces al día y esto no tiene porqué ser así. Si haces un desayuno completo puedes llegar bien al almuerzo, con el hambre activa (por supuesto) pero ese hambre está bien sentirla, te hace disfrutar más de la comida. Igual ocurre desde el almuerzo a la cena. Tengo que reconocer que este segundo intervalo se me hacía más largo, pero al final acabas acostumbrándote. De hecho ahora si tomo algo a media tarde, a la hora de la cena no disfruto de esa sensación de hambre que me hace cenar bien, prepara mi cena con amor y entusiasmo, es una sensación muy interesante.
  5. He cambiado mi forma de ver los dulces/bollos/galletas: siempre he sido super-golosa, mientras hacía el Whole30 ni miraba los dulces, llegué a hacer un domingo un macro- bizcocho de chocolate para el cumple de mi hija pequeña, con pepitas de chocolate y ganache de chocolate y nada, ni ganas de pegarle un chupetón a la paleta correspondiente (¡con lo que me gusta a mi el chocolate!). Es una sensación de "libertad" muy placentera, porque te das cuenta que no es que no tengas fuerza de voluntad, sino que lo que comes influye directamente sobre tus deseos, tus antojos y actitud compulsiva con respecto a la comida. En definitiva he experimentado que la fuerza de voluntad, cuando te alimentas bien, no es tan necesaria porque simplemente los dulces no me han apetecido.
  6. He disfrutado  mucho de la comida: de su preparación, sabor y sensación de saciedad cuando comía bien.
  7. He inventado platos nuevos: a veces es complicado salirse de los platos que usualmente preparamos y que sabemos que nos gustan, el hecho de tener claramente identificados los alimentos incluidos en el plan me ha hecho experimentar con ellos, sobre todo en los desayunos, porque a decir verdad el 90% de mis recetas saladas tanto en el blog, como en Instagram (@bocados_fit) como en Facebook (@Bocados fit) son compatibles Whole30.
  8. He ido a los supermercados y al mercado con otra mentalidad: metiendo en la cesta principalmente alimentos no procesados.
  9. He aprendido que se puede vivir sin dulces ni nada que se le parezca: el hecho de hacer la versión ligera de un postre a veces nos puede generar insatisfacciones ya que en muchos casos el sabor no es tan palatable como la versión "original". Aunque este punto cuesta entenderlo es importante cumplirlo puesto que el tomar este tipo de sucedáneos puede llevarnos a desear el "original" si realmente estás "enganchado" a los sabores dulces. Espero más adelante introducirlos, siempre usando los ingredientes más naturales posible y teniendo en mente que el dulce llama al dulce.
  10. He comido lo que realmente quería, por tanto no he tenido que buscar escusas para comer lo que sabía que no me sentaba bien
  11. Mi estado de ánimo mejoró, me he sentido más fuerte psicológicamente y físicamente con más energía.
  12. Al despertar me he sentido ligera y deshinchada, una sensación de comodidad absoluta.
  13. La comida me ha sentado de maravilla: sin hinchazón de abdomen ni flatulencias
  14. He aprendido a disfrutar de tener hambre, para luego saciarla adecuadamente con alimentos no procesados, procedentes directamente del animal, de la mata, del árbol o del mar.
  15. Me he sentido realmente satisfecha conmigo misma por mantener un plan de alimentación que sabía que me sentaba bien.
  16. He perdido un poco de peso (2 kg), no mucho porque he incluido frutas y frutos secos cuando me ha apetecido (dentro de las 3 tomas que contemplan las reglas: Desayuno, Almuerzo y Cena). Igual controlando un poco la cantidad de éstos habría rebajado más, pero ese no era mi principal objetivo.
  17. La comida se ha convertido a la vez para mi en lo más importante y en lo menos. Lo más importante porque a la hora de comer percibía que lo que comía influía directamente en mi estado de ánimo y en lo menos porque, al tener muy claro que quería cumplir los 30 días en Whole30, sabía perfectamente qué quería comer y qué no, sin agobios ni auto-justificaciones sobre si comerte este trocito de esto o de lo otro.
  18. No he pensado en ningún momento que estaba a dieta, porque para mi no lo estaba, ha sido una elección libre, nadie me ha impuesto nada. Al ser una elección libre no me he sentido privada de nada.
  19. He aprendido a diferenciar lo que me sienta bien y lo que no: cuando comes bien tus digestiones son mejores y tus funciones vitales por tanto también.
  20. He conocido un mundo super-interesante, en el que lo que importa no es contar calorías ni verse delgado sino simplemente comer bien y entender que lo que comemos influye directamente en nuestro estado de ánimo y en nuestras sensaciones.


Seguro que os preguntáis si he echado algo de menos, y tengo que decir que sí (no, no son los dulces, jeje), es el disfrutar los fines de semana de una copita de vino o alguna cervecita con mis amigos. Este punto lo tengo que investigar porque al fin y al cabo el alcohol genera en nuestro cuerpo sensaciones parecidas al dulce (azúcar): falta de control, sensación de querer más, euforia... ¿o no es eso lo que siente al tomar un par de copillas? Y todos sabemos que de él no se puede abusar. Este es un tema nuevo que investigar, experimentar y conocer mejor. 

Hoy en día existen infinidad de profesionales, libros, artículos, estudios, etc., que nos pueden ayudar a conocernos mejor y a evolucionar hacia donde queramos. ¿Por qué no hacer uso de ellos?

Bueno y en estos puntos se resume mi experiencia. Os dejo alguna foto de los platos que me he preparado durante el Whole30 , próximamente subiré las recetas.

¿Y ahora qué?, os preguntareis. Ahora en verano intentaré poner en práctica lo aprendido pero debido a los viajes, vacaciones familiares, etc., creo que no podré realizar el Programa con exactitud. Pero a la vuelta de vacaciones (en Septiembre) espero volver a repetirlo, ¿alguien se anima? Si alguien se anima, le insto a que investigue y pregunte si tiene alguna duda a algún especialista en Nutrición. Cualquier otra pregunta que os surja con respecto al plan no dudéis en preguntarme, si puedo, estaré encantada de contestarla.